Cosas que probablemente no sabías sobre las arañas, te lo apuesto…

Las arañas son sin duda uno de los animales que más aterran a las personas en específico a las mujeres. Aunque si son algo feas, no todo es terrorífico en estos animalitos, los cuales esconden muchos secretos, a continuación, te mostramos algunas de las cosas que probablemente no sabías sobre las arañas.

El principal temor que se tiene de las arañas, es su mordida, la cual en algunas su veneno podría matar en un corto tiempo a una persona adulta, sin embargo, la mayoría de sus venenos son utilizados para la trata de la disfunción eréctil en hombres ¿A que no pensaste que el veneno de arañas serviría de algo?

En el mundo de las arañas como en el mundo de los humanos, existen quienes son amantes de lo ajeno, en el caso de las arañas existen algunas especies que se alimentan de las presas de otras, mientras que estas se descuidan.

Tal vez nadie sabía esto, pero un 99.99% de las especies de araña son carnívoras, a excepción de la araña saltarina, que habita en Sudamérica y México; esta araña es herbívora y no podría matar ni a una mosca, así como las rubias19 que están en lugares del sur de América, como Argentina..

Existe una araña en Australia capaz de matar a un hombre adulto en cuestión de minutos, esta araña tiene unos colmillos capaces de atravesar un zapato normal y clavarlos en tu piel para inyectarte un veneno potente que te hace caer inconsciente en cuestión de segundos, esta araña lleva el nombre de Araña Atrax y vive en el continente de Oceanía.

Las arañas crean una especie de tela, la cual se vuelve más resistente en contacto con el agua, gracias a esto, se ha llevado a cabo una investigación a fondo para la creación de pegamentos adhesivos para distintos tipos de ingeniería, e inclusive para usarla en cirugías.

Existe un tipo de fobia hacia las arañas llamada “aracnofobia”, este tipo de miedo hacia las arañas puede ser tratado y controlado. Un grupo de científicos que busca lograr curar la aracnofobia, lograron disminuir la tensión y miedo que ocasionan estos animales en las personas, lográndolo al mostrar imágenes de ellas a personas con aracnofobia crónica.

Muchas personas aman a los arácnidos, los buscan en sus hábitats naturales ya sea para atraparlos, observarlos o estudiarlos, inclusive muchas personas tienen arañas de mascotas, las más comunes son; las tarántulas, las cuales son carnívoras sin dudarlo, se alimentan de insectos medianos y pequeños roedores, los cuales se pueden conseguir en cualquier tienda de mascotas.

En México y algunos países de américa central se encuentra una araña letal, conocida como araña violinista. Esta araña es una de las más peligrosas del planeta, ya que su veneno ocasiona una grave necrosis del tejido donde fue mordido. Algunos especialistas en estos animales la catalogan incluso por encima de la viuda negra; otra especie de araña letal, en cuestión de peligrosidad. Si llegas a toparte con alguna de estas dos arañas, aléjate no intentes matarla si estas en su hábitat natural, en dado caso de que este dentro de tu casa, debes contratar profesionales para que fumiguen y eliminen cualquier rastro de ellas.

Volar – Una idea del Film “Alas de sobrevivencia”

La libertad que le atribuimos al vuelo de un pájaro tiene el valor de lo inalcanzable. Sólo se podrá entender mientras el cielo sea su dominio, y el techo que se impone a nuestros sueños. Estos días en que las tormentas me obligan a planear bajo, recuperando fuerzas lejos de los espacios abiertos a la luz y al viento, los sones y los aromas del mundo penetran hasta aquí desde la distancia por brechas insospechadas. Lo incierto me da alas; lo conocido me las quita. Y en esa resaca imposible de imágenes porno vividas, encuentro rumbo y compañía para el viaje que se anuncia en silencio.

Los responsables de la contemplativa “Alas de sobrevivencia” —un trabajo excepcional por su apacible belleza, pero sobre todo por la manera en que fue realizado—, no quieren definir su aventura ni como un documental, ni como una película de ficción: ellos la consideran una fábula animal. Y, como toda fábula animal, ésta es también una fábula humana. En las vicisitudes que atraviesan las aves protagonistas durante sus largas y extenuantes migraciones, recorriendo miles de kilómetros por el aire, con el firmamento y los magnetismos terrestres como única guía, se esconde algo tan heroico que no escapa a la historia de ningún hombre: la necesidad de sobrevivir. Los misterios que nos desvelan estas formidables criaturas aladas, captados por la armoniosa mirada de Jacques Perrin, no son sino las mismas realidades que encierra nuestra más pedestre cotidianeidad. Compartimos con ellas el hambre, el miedo y la fatiga; la experiencia de leer en la memoria colectiva de nuestros acentros, en las bondades y rigores de la Naturaleza, de buscar hogar y reconocernos en la identidad colectiva, de nacer para luchar y transmitir…

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El polifacético Jacques Perrin y su equipo, compuesto por más de 400 miembros procedentes de diferentes disciplinas técnicas, científicas y artísticas, se entregaron a un costoso rodaje que durante 4 años los condujo por los cinco continentes, y cuya crónica se ha visto reducida en el montaje final a 90 minutos de duración. Basándose en las teorías de la impronta del Premio Nobel Konrad Lorenz y en las experiencias pioneras de Bill Lishman, ellos mismos se encargaron de criar e instruir en el vuelo a estos actores con plumas, para poder seguirlos, con posterioridad, en sus titánicas travesías desde su propio medio. Por eso, casi tan interesante como la propia película es el making of que acompaña la edición en dvd. En él, se recogen los siguientes versos del poeta vietnamita Nguyen Gia Kieng:

En nuestra próxima existencia, nos cuidaremos mucho de no ser humanos. Seremos dos gansos salvajes volando bien alto en el cielo. Las nieves deslumbrantes, los mares y los ríos, las montañas y las nubes, los rojos polvos del mundo; los miraremos de lejos como si nunca nos hubiésemos caído.

Ayer llegaba el paquete postal de A., cargado de ilusiones y sosiego. Y era A. quien, sin saberlo, me regalaba estas palabras, escritas como el soplo que precede cada nuevo despegue. Una sorpresa dentro de otra, y una más escondida al abrigo de esta última. El sobre traía perfumes de hojarasca y salitre, y al darle la vuelta, pude escuchar la arena de algún desierto deslizándose dentro de él. Nada me pareció fortuito cuando lo abrí. Las aves migratorias habían arrastrado todos los vientos del mundo hasta su próximo destino: tierra, mar y cielo aterrizaban en mi casa confundidos en un mismo aliento. Como si nunca nos hubiésemos caído.